Permítenos algunos consejos

Permítenos algunos consejos útiles

Permítenos algunos consejos

Con el post “Permítenos algunos consejos” buscamos relacionar, por un lado, las cuestiones que todos deberíamos tener en cuenta con independencia de que hayamos recurrido a un abogado o profesional, y por otro lado aquellas a considerar cuando lo hemos hecho (o pretendemos hacerlo, buscar asesoramiento) convirtiéndonos entonces en su cliente.

Seguramente algunos de los puntos no son más que obviedades, pero la experiencia nos dice que es preferible relacionarlas también:

  1. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Por lo tanto, asesórate a tiempo, y hazlo con los profesionales adecuados. >>>
  2. Procura dejar constancia de lo que dices, haces, y lo que recibes de otros. Especialmente cuando te encuentres en situaciones de conflicto o desencuentro. >>>
  3. Guarda toda la documentación que te entreguen. No infravalores su importancia. >>>
  4. Siempre estás a tiempo de acudir a un abogado. Y siempre puedes cambiar de opinión respecto del profesional elegido y decidir cambiar. >>>
  5. Como cliente de un abogado, tienes derecho a que éste te informe debidamente sobre el asunto que le encomiendas. >>>

La importancia de actuar sin dilación. Nuestro consejo: deja de procrastinar.

En el día a día hacemos frente a multitud de situaciones para las cuales no tenemos un conocimiento experto. Es más, probablemente la mayoría de ellas tengan alguna relación con el Derecho.

Partiendo de esta premisa, ¿por qué no asesorarnos antes de encontrarnos en una posición desventajosa, o no deseada? Piensa en cualquier relación con un tercero de la que formes parte tú o cualquier conocido tuyo. Por ejemplo, piensa en las relaciones con el banco, un arrendador, un vendedor, la Administración:

  • En primer lugar, si pospones la consulta a un profesional, podría haber circunstancias que no hayas tenido en cuenta. Así, en un momento posterior en el que sí decidas acudir a un abogado, podrían no resultan reversibles las decisiones que hayas tomado o las acciones que hayas realizado. Veamos el ejemplo de otro tipo de profesionales: los arquitectos. ¿Comenzarías la construcción de tu vivienda sin recurrir en primer lugar a un buen técnico?
  • Las actuaciones que podemos llevar a cabo están sometidas a plazo. También los derechos que podemos hacer valer frente a otros, o las obligaciones con las que debemos cumplir. Por lo tanto, posponer el debido asesoramiento por un profesional puede llevarte a que actúes fuera de estos plazos, que en determinadas circunstancias podrías haber dejado en suspenso si hubieras conocido cómo debías actuar.
  • Del mismo modo, en ocasiones nuestra inactividad puede llevar incluso a que otros adquieran derechos que a su vez nos son “arrebatados” a nosotros mismos, por una falta de diligencia por nuestra parte.

Ignorantia juris non excusa.

Puede que en alguna ocasión hayas oído o leído la frase “el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento”. Esto es, que para la situación a la que te enfrentes habrá alguna norma dentro del ordenamiento jurídico que regulará qué ocurre con la misma. No podrás excusar o pretender hacer valer – por no haberte asesorado debidamente, y a tiempo – que no la conocías.

El rastro de las migas de pan.

Puede que hayas pensado en el cuento de los hermanos Grimm de “Hänsel y Gretel”. De manera similar a lo que hacían los protagonistas del cuento, debes procurar dejar evidencia (un rastro), y además procurando que perdure en el tiempo y no resulte manipulable. Parece que todo lo gestionamos verbalmente; en lugar de ceñirte a una conversación, manda un email confirmando los términos de un acuerdo, envía un burofax. Seguramente adoptar este tipo de hábitos te faciliten la gestión de una diferencia de opinión o controversia en el futuro.

Debes guardar toda la documentación.

Antes de tirar un papel a la basura, piénsatelo dos veces. Un recibo de compra, un correo electrónico, una carta, un contrato. En primer lugar, por el “rastro de las migas de pan” que mencionábamos anteriormente; además, porque con ellos podríamos hacer valer en el futuro un seguro, o poder justificar fechas y otros datos relevantes. Después de todo, siempre estarás a tiempo de repasar ese “cajón de los papeles” y, con calma, valorar qué puedes realmente desechar.

Y no olvides que todo documento vinculado con el asunto que encomiendas a un abogado, debe serle cuanto menos informado, que conserves cierta documentación puede suponer el punto de inflexión en la defensa de tus intereses.

La importancia de conocer tus derechos en la relación con un abogado.

Probablemente, los derechos más importantes del cliente de un abogado vienen recogidos en la normativa propia de la profesión; puedes consultar el post “Abogacía: derechos del cliente“.

Pero hemos considerado importante destacar algunas cuestiones que, por experiencia, sabemos que algunos de los clientes desconocen.

Cambiar de abogado.

Es posible que el mismo profesional que te empieza a asesorar o defender, no sea el mismo que finalice definitivamente el asunto. Esto podría suceder por decisión del propio abogado, siguiendo los criterios y/o requisitos establecidos para ello; pero también puede ocurrir a petición del propio cliente.

En todo caso:

  • Para el abogado que finaliza sus servicios y es sustituido, subsiste la obligación de respetar y preservar el secreto profesional sobre la información y documentación recibida por parte del cliente.
  • Si se hubieran realizado gestiones por parte del profesional sustituido, éste tendrá derecho a cobrar los honorarios que a aquéllas correspondan.
  • En todo caso deberá existir una debida colaboración entre ambos abogados (sustituido y sustituto) y entre éstos y el Juzgado, para que en caso alguno puedan vulnerarse los derechos y defensa del cliente.

Pedir que se te informe del progreso del asunto encomendado.

En primer lugar, todo abogado debe procurar siempre encontrar la solución más adecuada al encargo de un cliente.

En un inicio y para ello, ha de asesorarle sobre la viabilidad, posibilidad y consecuencias de llegar a un acuerdo, y vías o instrumentos de resolución de conflictos. Además de informar de los honorarios, consecuencias de una posible condena en costas (en los procedimientos judiciales), o posibles afecciones a la independencia en su asesoramiento

Pero además, y una vez asumida la defensa o asesoramiento a un cliente, éste tiene derecho a conocer la evolución del asunto, así como las resoluciones que resulten trascendentes – y obtener copia de las mismas – los recursos, si existen posibilidades de transacción. Y del mismo modo, el cliente puede pedir la cuenta detallada de los fondos entregados al abogado.

Solicitar que se te devuelva la documentación entregada.

Para que un abogado pueda defender de la forma más óptima a un cliente, éste debe no sólo poner en conocimiento toda la información y documentación que tenga a su disposición sobre el asunto encomendado, sino que podrá resultar necesario que se haga entrega de la misma, incluso en el caso de originales.

Ahora bien, toda documentación entregada a un abogado ha de estar siempre a disposición del cliente – a salvo aquella que esté depositada en un Juzgado o una Administración, de lo que previamente habrá tenido conocimiento – y el abogado no podrá retenerla. Tampoco en el caso de que quedara pendiente de cobro honorarios.

Ahora bien, toda documentación entregada a un abogado ha de estar siempre a disposición del cliente – a salvo aquella que esté depositada en un Juzgado o una Administración, de lo que previamente habrá tenido conocimiento – y el abogado no podrá retenerla. Tampoco en el caso de que quedaran pendiente de cobro honorarios.

Sin perjuicio del mencionado derecho a favor del cliente, el abogado podrá conservar copia de la documentación, en cumplimiento de las obligaciones legales impuestas al mismo, y no vendrá obligado a entregar al cliente copia de las comunicaciones mantenidas con otros profesionales de la Abogacía que hayan intervenido en el asunto, en los términos de la normativa aplicable al sector.